TRES FORMAS DE CONSEGUIR EL AUTÓGRAFO DE UN ROCKSTAR

Bono de U2 dando su rúbrica

Bono de U2 dando su rúbrica

Los sacrificios de un fan para obtener un autógrafo de su ídolo son inverosímiles, desde estar horas  afuera del hotel donde se hospeda su héroe,  pasar de incógnito para evadir a los miembros de seguridad  y hasta pagar fuertes cantidades para tener acceso a conocerlo personalmente, antes de un concierto.

En mi caso he tenido tres experiencias de este tipo, cuando no cuestionaba a mis rockstars, es decir cuando no pasaba de ser sólo otro fan. El 27 de enero de 1994, Robert Plant visitó México, en esa ocasión me enteré por la radio que andaría en el Hard-rock café de Polanco, al poniente de la Ciudad de México.

Sin saber realmente a qué hora llegaría a tomarse unos tragos a ese lugar, le hablé a un amigo para que me diera un aventón en su auto, lo más pronto posible. Recuerdo que hasta interrumpí una cita  que tenía él en ese mismo instante, cuando le dije: “¡Hey, vamos a ver a Robert Plant! él creyó que tenía boletos o algo así, pero ya en el camino le expliqué que sólo quería verlo de cerca, de paso nos llevamos a la chica.

Cuando buscábamos un lugar para estacionarnos, vimos de lejos a un tipo con cabellera rubia y rizada que sobresalía sobre la gente, inmediatamente pensé : “¡es Plant!”, rápido nos bajamos del auto, pero curiosamente no traíamos ni disco ni una libreta para obtener su firma, menos una cámara. Así que tomamos los comprobantes del pago de la autopista que nos dieron, le dimos la vuelta y fue en ese papel donde “el Dios de oro” nos dio su autógrafo.

Plant simplemente me vio fijamente cuando le pedí su firma, estaba pacientemente dando su rúbrica a una decena de fans, algunos si traían cámara (pero no había youtube), y algunas chicas y también chicos, lo querían hasta besar. Fue el instante para ver a una leyenda en vivo, alguien que cambió el rock para siempre junto a Led Zeppelin, alguien que puso un estilo con su voz aguda, imitado por muchos. Llenó estadios, vendió millones de discos con su banda, y en ese momento era un simple mortal dando su autógrafo a un servidor. Su sencillez me sorprendió más, un verdadero rockstar amable, ¡hasta ahora, no lo puedo creer!

El autógrafo del cantante de Zeppelin

El autógrafo del cantante de Zeppelin

El  8 de septiembre de 1994  Kiss tocaría por primera vez en México, pero un día antes daría una rueda de prensa, yo en ese tiempo todavía no era reportero, pero estaba a días de serlo, así que fue un gran entrenamiento.

Le hablé a un amigo que trabajaba en El Universal, quien me proporcionó la agenda de espectáculos del 7 de septiembre de 1994 y me pasó el dato que Kiss estaría en el Hotel Presidente.

Entonces decidí disfrazarme de reportero, me puse traje y corbata, por suerte no traía el pelo tan largo, me llevé mi cámara fotográfica, y llegué puntualmente al hotel, pregunté en recepción la ubicación del piso, pero ahí sólo me informaron que había un evento privado, y no sabían nada de Kiss, pero le dije al recepcionista: “bueno, debe ser esa la rueda de prensa por la que vengo”,  le contesté muy propio  y sin saber si realmente era la cita con estas leyendas, llegué al piso deseado y descubrí que había un sala con posters de ellos… efectivamente ahí sería todo.

Luego vi que llegaron más y más fotógrafos y un tipo regalando el disco tributo Kiss my ass, me preguntó de qué medio era y rápidamente sin tituberar dije: “soy de El Sol de México“, y me regaló mi CD. No lo podría creer -¡regalan discos!- pensé emocionado. (Lo bueno es que el tipo de El Sol nunca llegó, porque estaba de vacaciones, lo conocí después cuando entré a ese diario).

Después llegaron las galletas y mientras comía unas, escuché a los demás “colegas” gritar: “¡ahí vienen!”. Me coloqué en una valla que habían hecho y fue cuando Gene Simmons, Paul Stanley, Eric Singer y Bruce Kulick se pararon enfrente de todos, se pusieron sus lentes negros y comenzaron a posar para la prensa y sin maquillaje (en ese tiempo se negaban a volver a ser pintarrajeados).

Según yo, disparé varias veces mi cámara, pero qué creen, no salió ninguna, pero eso lo supe al otro día. Sin embargo lo emocionante fue ver a estos tipos cerca de mí, mis ídolos desde que tenía 8 años estaban ¡a mi lado!, aunque me dio risa cómo Paul Stanley trataba de hablar español, se escuchaba chistoso.

No sé si fue idea de ellos o de su disquera, pero repartieron a los medios en dos salas, en una Simmons con Singer y en otra Stanley con Kulick, la realidad es que todos se quisieron ir con “la lengua más larga del rock”, incluido este bloguero.

La rueda de prensa fue tan larga como la lengua de Simmons, y mientras hablaba comenzó a firmar los discos de todos los reporteros-fans, muchos metieron a sus amigos, a sus novias, ya era una pachanga eso. Y al ver que firmaba como autómata, le quité la bolsa a mi CD, llegué hasta enfrente casi de rodillas dándole el arte del álbum y también lo firmó sin verme, ya que estaba contestando una pregunta de un periodista.

Cuando terminó la rueda de prensa, simplemente lo seguí junto a Singer hasta el elevador, mientras su equipo de seguridad no me quitaban los ojos de encima. Tenía esperanzas de ver si se encontraban con Stanley, pero el starchild ya había terminado de platicar con los medios de comunicación.

Gene Simmons firmó sin ver mucho el papel

Gene Simmons firmó sin ver el papel

El 27 de agosto de 1995, siendo ya reportero de El Sol de México, dejé de cubrir mi acostumbrada fuente de Ciudad, y sin pedir permiso a los que cubrían espectáculos, me fui directamente a la conferencia de prensa con Ozzy Osbourne, quien daría un concierto al día siguiente en el Palacio de los Deportes, que también fue al único que acudí junto a mi padre.

Aunque tenía miedo que el verdadero reportero de la fuente me reclamara por estar ahí, la buena suerte estuvo conmigo, ya que nunca llegó a la  cita y pude estar tranquilo viendo como balbuceaba Ozzy, porque no se le entendía nada, aparte que ningún reportero se inspiró para hacerle preguntas interesantes y yo por pasar inadvertido mejor me quedé callado, aunque en realidad pensaba, “para qué cuestionar a una leyenda que apenas podía hablar”.

Sin embargo, cuando ya se retiraba, igual que pasó con Simmons, todos los reporteros se volvieron fans y sacamos las libretas para que nos diera su autógrafo. Ozzy se portó en ese momento más dinámico, entonces entendí que las ruedas de prensa simplemente le aburrían, por eso no le gustaba hablar mucho. Firmaba los autógrafos a gran velocidad y hasta se veía jovial, sin quitarse sus lentes negros  y ni chistaba cuando un fan le tocaba la espalda en agradecimiento.

Recuerdo que pensé: “Ozzy bajó de peso mucho”, desde ese 1995 sus tiempos de obesidad eran historia, ahora se veía tan flaco como cuando comenzó en Black Sabbath, y sigue en forma. Lástima que yo no.

Ozzy Osbourne dando su rúbrica a Inquisidor71 en 1995

Ozzy Osbourne dando su rúbrica a Inquisidor71 en 1995

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7 comentarios sobre “TRES FORMAS DE CONSEGUIR EL AUTÓGRAFO DE UN ROCKSTAR

  1. Buenisimas experiencias socio, me ha gustado la q liaste para ver a los KISS con 2 pares cmo dicen en mi tierra
    Si te llegan a pillar vas del tiron al talego x hacerte pasar de lo que no eres, buena experiencia socio, gracias por compartirla x aqui con nsts

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  2. Hola, están padrisimaaa tus historias y eso es ser un verdadero fan!! Me encanto en la que te hiciste pasar por reportero! Te voy a copiar esa jajaja ya que eres reportero y si me pusieras ayudar para saber el hotel en el que está Hugh Laurie aquí en la Ciudad de México? Lo buscare por todos lados hasta obtener su firma 🙂

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